DIDO Y ENEAS / DIDON ET ÉNÉE / DIDO AND AENEAS / DIDONE ED ENEA
DIDO Y ENEAS Los troyanos, despojos de los griegos y desperdigados en sus astillados navíos, llegaron a las costas de Libia. Así habló, ante sus compañeros, que yacían tumbados en la arena, Eneas: “Para los mortales la vida tiene el germen del llanto y los sucesos humanos de los que sufren conmueven el alma de sus hermanos. Ya antes hemos sabido del dolor, pero un Dios dará termino a ello, dará fin a los deseos, a la amargura, a los apegos y a todo cuanto nuestra mente haya sufrido. Perdamos el miedo, la paz no está al final de nuestro camino y nuestros anhelos, sino al principio. Vayamos a explorar estas tierras para pedir alimento y cobijo.” Después de largas horas de camino, llegaron a Cartago. Ante sus majestuosas murallas detuvieron su paso. Los guardias los apresaron y los llevaron hasta palacio. La reina Dido, insólita belleza, apareció ante los ojos de Eneas. Era un mujer joven y hermosa, cuya belleza y dulzura había llegado a todos los rincones del orbe. La reina...